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De Olinia, el Plan México y otras apuestas tecnológicas

Cortesía

 

                                       De Olinia, el Plan México y otras apuestas tecnológicas

Pablo A. Ruz Salmones CEO, X eleva Group  


La presidenta Claudia Sheinbaum entregó recientemente su Primer Informe de Gobierno, un documento crucial para el futuro económico y de infraestructura del país. Uno de los llamados más importantes fue una invitación al empresariado a sumarse e invertir en el Plan México y sus polos de desarrollo.

 

Coincido plenamente en que el éxito de este plan es esencial. Más allá de las objeciones por supuesto válidas—como la inseguridad, la violencia o la incertidumbre arancelaria—es momento de adoptar una mentalidad de “cómo sí” y colaborar para construir un futuro que incluya todas las visiones, especialmente la de los generadores de riqueza: los empresarios. Sin empresas no hay crecimiento, sin crecimiento no hay dinero, y no se puede repartir lo que no existe.

Olinia

 

Una de las apuestas interesantes, y que ya se ha abordado en ocasiones anteriores, es Olinia, el automóvil eléctrico mexicano que promete mejorar la movilidad urbana. En el espíritu del “cómo sí”, me parece crucial considerar algunos puntos para maximizar sus probabilidades de éxito:

 

  1. La tendencia global es hacia autos más grandes, ya sea por seguridad o estatus. Proyectos previos de movilidad urbana, como el Smart o el G Wiz (no comercializado en México), no lograron consolidarse y fueron un fracaso. Por ello, es vital delimitar claramente el mercado meta. Una ruta prometedora podría ser integrarlos a plataformas de ride-sharing como Uber, quizá en su modelo de “movilidad de barrio” de la gama, lo que le daría al proyecto una base de uso más sólida desde el inicio.

 

  1. Infraestructura y planificación: Evitar congestionar el futuro. Noruega, líder en la transición eléctrica, enfrenta un efecto colateral inesperado: sus ciudadanos conducen más que antes, aumentando la congestión. El espacio que ocupa un Tesla es el mismo que el de un BMW de gasolina. El objetivo debe ser sustituir viajes cortos en auto de combustión, no que la gente deje de caminar o pedalear. La planeación de rutas, estacionamientos y una infraestructura de carga inteligente es clave para lograr un transporte más limpio y eficiente, sin agravar el tráfico.

 

Esta apuesta por una marca nacional es, sin duda, una oportunidad histórica para un país con tanto talento automotriz.  

Más allá de los trámites: El salto de las PyMEs

 

Otro acierto destacado en el informe es la reducción del 31% en el costo de trámites burocráticos. Es una gran noticia, pero el camino no termina ahí. El mayor dolor de cabeza para las PyMEs (además de problemas derivados de la falta de seguridad, como el cobro de piso) suele ser la falta de un plan claro de crecimiento. El principal problema de una PyME, como lo he dicho antes, es quedarse siendo PyME.

 

Necesitamos un modelo nacional de éxito que les brinde no solo facilidad crediticia—que es un excelente inicio—sino también digitalización, capacitación y, sobre todo, inversión (“meterle lana”, como se dice coloquialmente). El objetivo debe ser equiparlas para competir con sus pares nacionales e internacionales.

 

Confío en que el Plan México avance y que se sigan implementando medidas pragmáticas. A todos nos corresponde trabajar para sacar adelante nuestros proyectos de manera justa, pero siempre con la vista puesta en la premisa fundamental: primero hay que generar la riqueza para luego poder distribuirla.

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