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El fraude es un desafío constante para los negocios. A medida que la inteligencia artificial (IA) se vuelve más accesible para maximizar oportunidades, también surgen nuevas amenazas relacionadas con su uso. Según la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), en México las quejas por fraudes cibernéticos aumentaron más del 20% al cierre de 2023 en comparación con el mismo periodo de 2022. Con base en las tendencias actuales, se espera que este crecimiento continúe en 2024.
Es crucial que las empresas implementen sistemas y controles adecuados para prevenir y detectar fraudes, errores y debilidades en sus procesos. En este sentido, la adopción de tecnología que permita analizar datos, identificar patrones anómalos y realizar predicciones se ha vuelto fundamental. Estas capacidades se ven potenciadas por la Inteligencia Artificial Generativa (GenAI).
Aunque la falsificación y las estafas han existido desde mucho tiempo antes de que las computadoras se inventaran, la era digital ha llevado al fraude a un nuevo nivel de sofisticación, señaló Javier Minhondo, business solutions architect de Nubiral. Por eso es fundamental que tanto empresas como personas promuevan una cultura de prevención y detección temprana para reducir los riesgos asociados al fraude.
El fraude sigue siendo uno de los grandes desafíos del sistema financiero, no sólo por las pérdidas económicas, sino también por los riesgos reputacionales y la pérdida de confianza de los clientes. En México, los fraudes cibernéticos más comunes incluyen el comercio por internet, la banca móvil y las operaciones en línea, tanto para personas físicas como morales.
Con base en casos de uso y experiencia, de Nubiral, se recomienda aprovechar la IA Generativa para optimizar las estrategias de detección de fraude. Entre los beneficios de utilizar esta tecnología se encuentran:
El fraude afecta a empresas de todos los tamaños y sectores, pero ciertas industrias, como la banca y los servicios monetarios, están más expuestas a estos riesgos. Por ello, es fundamental que las soluciones tecnológicas se adapten a las necesidades y niveles de exposición de cada organización para mitigar estos desafíos.