Protección corporal integral gana terreno ante temporadas de calor extremo
Temperaturas máximas de hasta 3°C y 4°C por encima del promedio climatológico marcarán el periodo de marzo a mayo, según proyecciones del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), con mayo como el mes de mayor concentración de días con calor extremo. Este escenario climático impacta directamente los hábitos de higiene personal y abre una conversación sobre el cuidado corporal integral.
El sudor es un mecanismo fisiológico de termorregulación, pero su acumulación en zonas como muslos, pliegues, espalda, pecho y debajo de los senos genera condiciones favorables para el crecimiento bacteriano y, en consecuencia, el mal olor. Este fenómeno no se limita a las axilas, aunque históricamente el mercado de desodorantes se ha enfocado casi exclusivamente en esa zona.
Adaptar las rutinas de cuidado personal a las condiciones climáticas implica decisiones concretas: elegir telas naturales como lino o algodón, que permiten mayor transpiración y absorción de humedad; optar por tonos claros en la vestimenta para reducir la sensación térmica; y mantener una rutina de higiene consistente en las zonas de mayor acumulación de sudor.
En este contexto, el segmento de desodorantes corporales de aplicación multizona registra crecimiento. Rexona All Body Deo, de Unilever México, responde a esta tendencia con un portafolio que incluye formatos en aerosol —para espalda, pecho y rodillas—, crema —para zonas delicadas como pliegues— y barra —para muslos y áreas de fricción—, con una promesa de protección de hasta 72 horas.
"Las necesidades del cuerpo constantemente están cambiando. En temporada de calor las personas adaptan sus rutinas de cuidado para mantener la frescura y comodidad a pesar del movimiento, estrés o altas temperaturas", señala Thalía Reyes, directora de Marketing para Desodorantes en Unilever México.
El movimiento hacia productos de cuidado corporal integral refleja una evolución en el comportamiento del consumidor: la higiene personal ya no se percibe como una rutina puntual, sino como una práctica de bienestar que se ajusta a las condiciones ambientales y al estilo de vida activo.


