Robótica de precisión táctil alcanza 95% de exactitud en corte de alimentos blandos
Un sistema de tres brazos desarrollado en Noruega demuestra que la automatización puede replicar la destreza manual en tareas que involucran materiales de comportamiento variable, con implicaciones directas para la industria alimentaria y el sector salud.

Cortar salmón fresco con la precisión de un chef es, hasta ahora, uno de los desafíos más complejos para la robótica industrial. Un equipo de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU) logró superar esa barrera con un sistema de tres brazos —denominado Sashimi-Bot— capaz de filetear pescado crudo con un 95% de exactitud táctil y un 99% de precisión en condiciones controladas. El avance, documentado por Entorno, representa un punto de inflexión en la automatización de procesos que involucran materiales blandos y de geometría variable.
El diseño del sistema distribuye funciones específicas entre cada brazo: uno estabiliza y posiciona el filete, otro opera un cuchillo de chef, y el tercero utiliza palillos para trasladar las piezas cortadas a una bandeja. El mayor obstáculo técnico no fue el corte en sí, sino la detección del momento exacto en que la hoja toca la superficie de trabajo. Para resolverlo, los ingenieros integraron un sensor táctil GelSight —una superficie de gel con cámara interna que traduce variaciones de presión en datos procesables— entrenado con más de 12,000 muestras y 157 movimientos de corte. Esta retroalimentación háptica permite ajustar la profundidad del corte en tiempo real, protegiendo tanto la hoja como la tabla. El entrenamiento del sistema se realizó íntegramente en entornos virtuales mediante aprendizaje profundo por refuerzo, y el conocimiento adquirido se transfirió directamente al robot físico sin necesidad de práctica adicional con material real.
En pruebas con filetes reales, el robot ejecutó 34 cortes de entre 6 y 16 milímetros de grosor. De las piezas que quedaron sobre la tabla, 26 de 28 llegaron correctamente a la bandeja; solo dos rebanadas extremadamente delgadas resbalaron de los palillos. Seis piezas se adhirieron al cuchillo tras el corte —comportamiento habitual con pescado crudo—, y el sistema las recuperó directamente desde la hoja sin intervención humana. Para los equipos directivos que evalúan automatización en manufactura o procesamiento de alimentos, este caso ilustra una transición crítica: la robótica ya no está limitada a tareas repetitivas con materiales rígidos. La capacidad de operar con materiales de comportamiento impredecible abre aplicaciones en cadenas de suministro alimentario, logística de productos perecederos y, potencialmente, procedimientos de precisión en el sector salud. El reto para los CTO será integrar sensórica háptica avanzada en líneas de producción existentes sin comprometer velocidad ni trazabilidad.



