Las lunas de Urano podrían ser la clave para encontrar planetas desaparecidos

Tenemos una idea de cómo fue el pasado del sistema solar: fue violento y caótico. Sin embargo, aún estamos estudiando qué tan violento fue. Los modelos actuales sugieren que en algún momento después de su formación, los planetas gigantes atravesaron una fase de inestabilidad tan extrema que uno o incluso dos cuerpos del tamaño de Urano o Neptuno fueron expulsados al espacio interestelar. Si ese escenario ocurrió, podríamos encontrar pistas en los lugares más inesperados del sistema solar, como las lunas de Júpiter y, especialmente, las de Urano.
Un artículo reciente publicado en Icarus analizó 122 posibles escenarios de tal inestabilidad para evaluar cómo habrían reaccionado los sistemas de satélites de los planetas que "quedaron atrás". Los investigadores concluyeron que sería extremadamente difícil explicar las características actuales de las lunas de Urano sin algún episodio de inestabilidad violenta. Y ese tipo de inestabilidad solo aparece en modelos donde existieron más planetas gigantes de los que vemos hoy.
Según señalan los autores, lo más probable es que las lunas de Urano hayan sido desestabilizadas al menos dos veces en el pasado: primero por el impacto que inclinó el planeta, y luego por encuentros cercanos entre planetas gigantes durante la inestabilidad. Ese caos, alimentado por la presencia de uno o más planetas que fueron expulsados posteriormente, habría destruido y reconstruido el sistema de lunas hasta lo que vemos hoy.
El Sistema Solar y el Caos
Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno no siempre ocuparon sus posiciones actuales en el sistema solar. Según el modelo de inestabilidad planetaria, nacieron un poco más cerca del Sol y más próximos entre sí. Después de millones de años, migraron hacia sus órbitas actuales.
Pero hay detalles de este modelo que no encajan con las observaciones. Por un lado, las órbitas actuales de Júpiter y Saturno son excéntricas, mientras que hay estructuras específicas como el cinturón de Kuiper que aparentemente deberían haber impedido que Neptuno se moviera a su posición actual. En las simulaciones, los planetas no llegaron a donde están hoy.
Por lo tanto, es posible que el sistema solar en algún momento haya tenido más planetas, y fueron estos los que "empujaron a los otros". Bajo esta hipótesis, el rompecabezas del sistema solar encaja mejor. El problema es que esos cuerpos, si existieron, desaparecieron; fueron expulsados y no dejaron rastros físicos ni fragmentos. Esto deja la idea de planetas desaparecidos en el terreno de las hipótesis, esperando acumular pruebas suficientes para confirmarla.
La Luna Inusual
El nuevo estudio de Icarus puso a prueba la hipótesis de los planetas desaparecidos utilizando las lunas de Urano como evidencia directa. Utilizó un total de 122 simulaciones de la evolución del sistema solar. En el 85 por ciento de los escenarios, el sistema de lunas de Urano colapsó. Solo en un puñado de escenarios sus lunas sobrevivieron, y en todos ellos, la hipótesis de planetas perdidos y expulsados encajaba muy bien.
El informe señala a Miranda, la luna más pequeña en el sistema principal de Urano. Los astrónomos la consideran la más inusual del sistema solar. Está manchada, como si estuviera cosida con retazos, demasiado helada para su tamaño, y bastante pequeña considerando el resto de las lunas de Urano. También es geológicamente activa.
Los astrónomos piensan que Miranda es el escombro de un cuerpo más grande. El estudio refuerza esa idea y propone que es el ejemplo más claro de las huellas de la inestabilidad planetaria.
