Posible remanente de supernova detectado cerca del agujero negro central de la Vía Láctea
Observaciones combinadas de múltiples telescopios revelan una estructura de rayos X a 26 mil años luz de la Tierra que podría redefinir la comprensión del centro galáctico

Astrónomos internacionales identificaron evidencias de un posible remanente de supernova ubicado en las inmediaciones de Sagitario A*, el agujero negro supermasivo en el núcleo de la Vía Láctea. El hallazgo, publicado en The Astrophysical Journal, fue posible gracias a la combinación de datos del Observatorio de Rayos X Chandra, el europeo XMM-Newton, el radiotelescopio MeerKAT en Sudáfrica y el sistema óptico Pan-STARRS en Hawái. Si se confirma, representaría uno de los restos de explosión estelar más cercanos jamás detectados al centro galáctico, una región considerada entre las más complejas del universo conocido.
La estructura identificada es una "burbuja" de emisión de rayos X localizada dentro de una densa nube de gas en la región Sagitario C, a aproximadamente 26 mil años luz de la Tierra. Los investigadores estiman que podría corresponder al remanente de una estrella masiva que explotó hace cerca de 1,700 años, generando una nube de material caliente que continúa expandiéndose a aproximadamente 3.2 millones de kilómetros por hora. Aunque el análisis químico no detectó concentraciones elevadas de elementos típicos de una supernova —hierro, oxígeno, silicio, carbono—, los expertos señalan que tras más de un milenio ese material pudo haberse dispersado completamente en el gas circundante. La hipótesis alternativa, que atribuía la emisión a un cúmulo de estrellas masivas, perdió sustento al verificarse que el brillo detectado supera en más de diez veces el registrado en estructuras similares.
Desde una perspectiva científica más amplia, el descubrimiento ofrece una oportunidad concreta para estudiar cómo las explosiones estelares interactúan con el entorno inmediato de un agujero negro supermasivo. El centro de la Vía Láctea concentra campos magnéticos intensos, cientos de estrellas masivas en órbita y enormes nubes de gas, lo que convierte cada observación en un desafío técnico considerable. Las imágenes complementarias del Telescopio Espacial James Webb permitieron distinguir con mayor resolución el gas ionizado que rodea la región y precisar la posible estructura del objeto. Futuras observaciones determinarán si este fenómeno constituye efectivamente un remanente de supernova, lo que aportaría datos clave sobre el ciclo de vida estelar y el reciclaje de materia en el entorno más dinámico de nuestra galaxia, tal como documenta el portal de divulgación científica Entorno.

