Chatbots sociales para adultos mayores: una solución contra la soledad y el desafío de la autenticidad
Estudio revela que la facilidad de uso y la interacción social auténtica impulsan adopción, pero la excesiva humanización genera desconfianza
Un estudio reciente ha revelado que la intención de los adultos mayores de utilizar chatbots sociales se incrementa cuando estos son percibidos como fáciles de usar, auténticos y capaces de mantener interacciones cercanas. Este hallazgo es especialmente relevante en un contexto donde la adopción de la inteligencia artificial entre personas…

Un estudio reciente ha revelado que la intención de los adultos mayores de utilizar chatbots sociales se incrementa cuando estos son percibidos como fáciles de usar, auténticos y capaces de mantener interacciones cercanas. Este hallazgo es especialmente relevante en un contexto donde la adopción de la inteligencia artificial entre personas de la tercera edad está en aumento, así como la búsqueda de herramientas que mitiguen la soledad.
La investigación, publicada en la revista Innovation in Aging, indica que los factores relacionales tienen un impacto significativo en la intención de uso, comparable a los factores tecnológicos tradicionales. El modelo de aceptación tecnológica explicó el 26% de la variación en la disposición a utilizar estos sistemas, y al considerar variables socio-relacionales, este porcentaje aumentó en un 27%.
El estudio fue llevado a cabo por un equipo de investigadores de la Singapore University of Technology and Design, quienes analizaron la respuesta de personas mayores a un chatbot diseñado específicamente para este grupo etario. Este prototipo, denominado Ami Chat, contaba con una interfaz de voz, botones grandes, tamaño de fuente ajustable y una alta tolerancia a errores.
Los resultados mostraron que la facilidad de uso y la capacidad de establecer una interacción cercana son los principales impulsores de la adopción de chatbots. La muestra incluyó a individuos de entre 60 y 89 años, con una edad media de 72,66 años, todos ellos residentes de la comunidad y reclutados en centros de envejecimiento activo en Singapur.
Cada participante interactuó durante aproximadamente 20 minutos con Ami Chat, un prototipo basado en la tecnología GPT-4o-mini de OpenAI, diseñado como un acompañante virtual. Posteriormente, completaron cuestionarios sobre sus actitudes hacia la tecnología, su percepción del chatbot y su disposición a utilizarlo en el hogar.
La conclusión principal fue clara: aquellos que sentían un mayor control sobre la herramienta mostraron una mayor intención de adoptarla. Este sentido de control se relacionó con la facilidad de uso percibida, la autoeficacia y el apoyo disponible para utilizar el sistema.
Además, la autenticidad del chatbot y la intensidad de la interacción social con la inteligencia artificial fueron identificadas como predictores positivos de la disposición a usarlo. La intensidad de la interacción social con IA se destacó como uno de los factores más influyentes, con un coeficiente de 0,99, mientras que la autenticidad mostró una asociación positiva con un coeficiente de 0,68 en el modelo final.
Sin embargo, el estudio también reveló un hallazgo intrigante: un chatbot que se percibe como demasiado humano puede generar rechazo. A medida que aumenta la percepción de humanización, la intención de uso disminuye. Este comportamiento, conocido como antropomorfización, se asocia con una incomodidad.

