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Guadalupe-Reyes dispara ausentismo y costos operativos

Ausentismo laboral

Entre el 12 de diciembre y el 6 de enero, muchas empresas enfrentan su prueba anual de continuidad operativa: ausencias intermitentes, trámites de incapacidad y una avalancha de solicitudes de vacaciones. Justo cuando la agenda comercial y los equipos buscan recuperar el ritmo.

Un análisis de Worky, basado en registros laborales de 2018 a 2025, muestra que durante este lapso las faltas no programadas se disparan entre tres y cinco veces frente a periodos ordinarios de trabajo. El fenómeno no termina con el cierre del calendario: en la primera semana de enero, las solicitudes de vacaciones crecen 58% y las aprobaciones 66% frente al promedio de otros meses, detonando una saturación administrativa cuando las compañías intentan reactivar sus operaciones.

La gestión de recursos humanos en 2026: planeación operativa vs. improvisación reactiva

En el frente de gestión, el problema no es el descanso, sino la falta de visibilidad y planeación. Se advierte que la desorganización de fin de año impacta rentabilidad y cultura: “El Guadalupe-Reyes no debería ser una sorpresa para las empresas, pero los datos muestran que sigue siendo un punto ciego operativo. El reto no es que la gente descanse, sino que lo haga sin planeación. Cuando las ausencias no son programadas, los equipos de capital humano dejan de gestionar talento y pasan a apagar incendios, con impacto directo en costos, clima laboral y resultados”, señala Maya Dadoo, CEO de Worky.

El costo no es menor. De acuerdo con Deloitte México, más del 40% de las áreas de capital humano reconoce que la mala planeación de las ausencias dispara costos operativos no previstos, una vulnerabilidad crítica para sectores de alta demanda como retail, manufactura y logística. A esto se suma la fuga silenciosa por ausentismo y baja eficiencia: se estima que pueden drenar hasta el 4% de la facturación anual de las compañías en Latinoamérica, de acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo.

La lección para 2026 es clara: si el “Guadalupe-Reyes” es cíclico y medible, también puede anticiparse con procesos más ágiles, reglas claras y herramientas que reduzcan fricciones por las vacaciones, las incidencias, la gestión de los turnos, el clima laboral y la comunicación interna. La experiencia del colaborador también influye en la reputación y los resultados. Planear ausencias ya se ha vuelto un tema de estrategia y no de mero trámite.

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