El auge del “athlebrity”: el nuevo poder cultural de los atletas latinoamericanos
Milano Cortina 2026 dejó marcas deportivas, pero también confirmó una transformación cultural más profunda. El auge del fenómeno “athlebrity”, la fusión entre atleta y celebridad. No se trata solo de rendimiento, sino de influencia cultural, poder digital y construcción de marca personal.
De acuerdo con VisualGPS, la plataforma de investigación de Images, el cambio es estructural. El 64% de las personas considera que los atletas tienen hoy el mismo estatus que actores, músicos o influencers, y el 65% valora su espíritu emprendedor dentro y fuera de su carrera deportiva. Entre las generaciones más jóvenes la tendencia es aún más clara: 62% de la Generación Z y Millennials afirma que es atractivo ver a los atletas en espacios fuera de su disciplina —como moda, televisión o entretenimiento— y 61% de mujeres Gen Z dice sentirse más conectada cuando comparten aspectos personales de su vida.
El caso global más visible es el de la esquiadora Eileen Gu, multimedallista olímpica y figura constante en rankings de atletas mejor pagadas, cuyo impacto trasciende el rendimiento deportivo gracias a acuerdos comerciales, presencia en moda y una comunidad digital millonaria. Sin embargo, este fenómeno también se observa en Latinoamérica. La victoria de Lucas Pinheiro Braathen, que marcó un hito histórico para Brasil en los Juegos Olímpicos de Invierno, impulsó su relevancia cultural y conversación digital, mientras que en México Donovan Carrillo reafirmó su posición como referente del deporte invernal en el país, y al consolidar una audiencia que supera el medio millón de seguidores en Instagram. En todos los casos, el desempeño deportivo funciona como punto de partida de una influencia que se amplifica más allá de la competencia.
Milano Cortina 2026 dejó resultados deportivos, pero también expuso un cambio en la forma en que el público consume el deporte. De acuerdo con Alan Espinosa, Jefe de Asignaciones Editoriales para América Latina, en Getty Images, esta tendencia, en la que la influencia de los atletas trasciende la competencia, responde a las audiencias que buscan comprender quiénes son estas figuras más allá de sus marcas y medallas. El interés se ha desplazado hacia su identidad, su estilo y su presencia cultural permanente, y por lo tanto se ha reflejado en la narrativa visual de cómo se documenta el deporte a nivel global.
“Estamos viendo un cambio claro en lo que las audiencias quieren ver”, explica Espinosa. “Durante años la prioridad era capturar el momento decisivo. La acción. Hoy escuchamos más interés de organizaciones deportivas y marcas, en documentar al atleta fuera de la cancha, y en capturar lo que sucede a su alrededor. Nuestros fotógrafos a nivel global ahora no sólo tienen la tarea de conocer el deporte, sino de conocer la influencia y las personas alrededor de ese atleta para contar la historia detrás de una medalla, un récord o de cómo un atleta logró llegar a una competición como los juegos olímpicos”, agregó.
El crecimiento del fandom también está redefiniendo la imagen deportiva. De acuerdo con el experto, hay una demanda de contenido visual que muestran emociones, relaciones personales o momentos fuera del estadio generan. Estas imágenes y videos son los que están generando mayor impacto y viralidad.
De acuerdo con tendencias de búsqueda y descarga de Getty Images, basado en miles de búsquedas diarias en tiempo real de medios y organizadores que buscan y descargan imágenes oficiales de los Juegos, las figuras que captaron la atención global en los Olímpicos de Invierno de Milán Cortina son:
- Lindsey Vonn (EE.UU.) – Esquí alpino. Su violenta caída en el descenso y evacuación en helicóptero marcaron uno de los momentos más impactantes de los Juegos, poniendo fin a su regreso olímpico y disparando el debate sobre seguridad.
- Erin Jackson (EE.UU.) – Patinaje de velocidad. La campeona defensora de los 500 metros terminó quinta en una definición ajustada, un contraste que elevó el interés por su desempeño.
- Ilia Malinin (EE.UU.) – Patinaje artístico. El favorito para llevarse el oro finalizó 8° tras errores en saltos clave, protagonizando uno de los resultados más comentados del torneo.
- Eileen Gu (China) – Freestyle skiing. Entre caídas y recuperaciones, el debate constante por competir por China tras nacer en EE.UU. se instaló en el centro de la conversación internacional.
- Francesca Lollobrigida (Italia) – Patinaje de velocidad. La italiana, doble campeona olímpica, se consolidó en casa como una de las grandes figuras deportivas de Milán–Cortina 2026.
- Sofia Goggia (Italia) – Esquí alpino. Sumó bronce en descenso y alcanzó tres podios olímpicos consecutivos en la disciplina, reforzando su estatus de referente.
- Alysa Liu (EE.UU.) – Patinaje artístico. Su regreso competitivo y opciones reales de podio impulsaron su visibilidad en una prueba altamente seguida por los ojos del mundo.
- Franjo von Allmen (Suiza) – Esquí alpino. Su historia fuera del circuito tradicional trabajando como carpintero y su irrupción deportiva lo convirtieron en una de las revelaciones del torneo.
- Valentino Guseli (Australia) – Snowboard (Big Air). Convocado a última hora, firmó una actuación destacada que fue descrita como “milagro” por medios internacionales.
- Hilary Knight (EE.UU.) – Hockey sobre hielo. Capitana de EE.UU., combinó éxito deportivo, con su equipo avanzando con fuerza, y el anuncio de su compromiso en pleno torneo, lo que amplificó su impacto mediático.
Los Juegos Olímpicos confirmaron que la representación visual del deporte atraviesa una etapa distinta. La conversación digital no se detiene con la ceremonia de clausura; se extiende a redes sociales, plataformas de entretenimiento y colaboraciones comerciales. El rendimiento sigue siendo central, pero la conexión con la audiencia es la dinámica que está marcando la conversación cultural.

