El periodista que se convirtió en detective para resolver el crimen del Storytelling
En la actualidad, las historias ya no bastan para seducir. La saturación de discursos vacíos, el maquillaje verde del greenwashing y la avalancha de fake news han convertido al storytelling en un cadáver simbólico.
Pero hay alguien dispuesto a investigar este crimen: Genaro Mejía, periodista de negocios con más de dos décadas de experiencia, quien en su nuevo libro ¿Quién mató al Storytelling? Narrativas Sin Mentiras se pone la lupa de detective para rastrear culpables y ofrecer un camino de redención.
La obra parte de una premisa provocadora: el storytelling tradicional murió por exceso de manipulación. Mejía expone cifras que retratan el escenario:
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Más de la mitad de los usuarios de noticias en el mundo duda de su capacidad para distinguir lo verdadero de lo falso.
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Las redes sociales son señaladas como los principales focos de desinformación.
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Los deepfakes y el contenido generado por IA se han convertido en armas de manipulación masiva.
Ante este panorama, el autor no se limita a señalar el crimen. Propone una metodología práctica: la Estrategia del Pulpo, un sistema de ocho tentáculos que ayudan a líderes y emprendedores a construir narrativas auténticas. A ello suma el concepto de Storybeing Heroico, que invita a dejar de contar cuentos y empezar a vivir historias coherentes, alineando discurso y acción.
Genaro Mejía es un periodista de negocios con más de 20 años de trayectoria. Ha sido editor y columnista en medios de referencia, y actualmente es CEO de StoryShaker, un estudio de comunicación especializado en narrativas corporativas. Su experiencia lo ha llevado a trabajar con líderes empresariales y organizaciones que buscan recuperar credibilidad en tiempos de crisis. Con este libro, Mejía combina su rigor periodístico con su visión estratégica para ofrecer una guía que trasciende el marketing y se convierte en un manual de supervivencia reputacional.
¿Quién mató al Storytelling? no es un obituario, sino un manifiesto para la era de la verdad radical. Es una invitación a las empresas a dejar de vender espejismos y a construir un legado donde la historia no sea un disfraz, sino la prueba viviente de su propósito.


