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IA y periodismo: ética, método y oficio

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IA y periodismo: ética, método y oficio


Jiutepec, Morelos a 19 de septiembre de 2025.- Desde el Summit de Investigación e Innovación de Bayer en Cuernavaca, Pamela Cerdeira ofreció la charla La Inteligencia Artificial, hoy en la que trazó un uso responsable de la inteligencia artificial en la redacción: transparencia, verificación y supervisión humana para convertir a la IA en aliada del reportero, no en sustituto.

La conferencia de Pamela Cerdeira, aterrizó con claridad un mensaje urgente para la profesión: la inteligencia artificial (IA) puede ser un gran aliado del periodismo siempre que esté enmarcada por ética, transparencia y verificación. Frente a un entorno saturado de desinformación y presión por la inmediatez, el planteamiento fue nítido: la IA acelera tareas operativas, pero el criterio humano define qué se publica, cómo se jerarquiza la información y con qué contexto se explica al público. Este enfoque devuelve a la mesa de redacción una discusión de fondo: adoptar tecnología no significa renunciar a estándares, sino reforzarlos.

Desde un ángulo estrictamente periodístico, la ponente enfatizó tres principios simples y exigentes: transparencia sobre el uso de IA en piezas visibles (texto, imagen, audio o video); trazabilidad para sostener afirmaciones con citas y fuentes verificables; y supervisión humana en los cierres editoriales, donde se decide el ángulo, se afinan titulares y se definen llamados a la acción. En un país donde la confianza en los medios es frágil, estos principios no son un adorno: son política de marca y factor competitivo. La IA, insistió Cerdeira, no reemplaza la responsabilidad del periodista ni del medio; la hace más visible.

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En el terreno práctico, Cerdeira enumeró fortalezas concretas que hoy mejoran la cobertura y la producción informativa. La transcripción automática con marcas de tiempo convierte entrevistas y audios en materiales navegables, permitiendo localizar citas exactas en segundos y disminuyendo errores. La traducción asistida por IA resuelve no solo literalidad, sino registro y modismos, útil para coberturas internacionales y documentos técnicos. Los modelos de lenguaje ayudan a ampliar ángulos para entrevistas —proponen preguntas, detectan puntos ciegos y “estresan” cuestionarios— sin sustituir el olfato reporteril. Y en el empaquetado multiplataforma, la IA acelera el paso del briefing al guion y a la cápsula social, bajo control de estilo de la redacción.

La ponente también distinguió herramientas por tipo de tarea. ChatGPT es especialmente útil para ideación, tono, analogías y construcción de guiones, aunque requiere acotar instrucciones y desactivar su uso de datos para entrenamiento. Para búsquedas recientes y filtradas por fuente, Gemini resulta más estable. Y para investigación profunda, NotebookLM se consolidó como “archivero inteligente”: permite cargar PDFs, audios, URLs y transcripciones, hacer preguntas solo sobre ese corpus y recibir respuestas con cita, ideal para dosieres, cronologías y seguimiento de casos. En producción audiovisual, editores y subtituladores automáticos facilitan la generación de cápsulas sin hipotecar una jornada entera.

Como contraparte, Cerdeira subrayó riesgos operativos que requieren método. Los modelos pueden alucinar o reproducir sesgos de género y raza si no se les marcan límites; por eso conviene trabajar con corpus cerrados, dar ejemplos en los prompts y verificar fuera del modelo nombres propios, fechas y cifras sensibles. Además, la promesa de “ahorro de tiempo” suele convertirse en presión por producir más piezas. La defensa es un proceso editorial explícito, con métricas de calidad por encima del volumen, y con tiempos protegidos para verificación, edición y cierre.

Para integrar la IA sin perder rigor, la conferencia propuso un flujo de trabajo sencillo y replicable. Primero, definir el problema real (transcribir, ordenar, buscar, guionar, visualizar) y, a partir de ahí, elegir la herramienta por tarea, no por moda. Después, acotar el encargo con fuentes válidas, formato, audiencia y voz editorial, e incluso pedir al modelo tres preguntas para mejorar el propio prompt. La verificación manual de datos sensibles es obligatoria, y cuando corresponde, debe informarse al público sobre el apoyo de IA en elementos visibles. El cierre humano —contexto, jerarquía, titular— sigue siendo la firma del medio.

También hubo recomendaciones de gobernanza que toda sala de redacción puede adoptar. Establecer políticas de datos y privacidad (incluido el uso de chats temporales para consultas no laborales), una guía de disclosure para piezas asistidas por IA, un repositorio vivo de prompts por sección (política, negocios, ciencia, cultura) y un protocolo de fact-checking para piezas de alto impacto. A esto se suma capacitación continua en sesgos algorítmicos y criterios para uso responsable de imágenes y audio generados, a fin de proteger tanto la integridad de la pieza como la relación con la audiencia.

El balance que dejó la sesión para colegas periodistas es pragmático y esperanzador. La IA no es una varita mágica, pero sí un acelerador potente de la base productiva: transcribe, traduce, ordena, sugiere ángulos y ayuda a empaquetar. Lo que define el periodismo —verificar, contextualizar, narrar con claridad— permanece como tarea humana. Integrar la IA con reglas claras, flujos definidos y cultura de verificación permite ganar profundidad sin perder reputación. En el marco del Summit de Bayer en Cuernavaca, el mensaje quedó claro: la tecnología suma valor cuando trabaja al servicio del rigor, no cuando intenta sustituirlo.

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