Pasar al contenido principal

Por qué el talento publicitario se está moviendo del lado de las marcas

Francisco Rojas

 

Por: Francisco Rojas
Director General NEO Comunicaciones

La industria publicitaria atraviesa una transformación profunda. Durante décadas, las agencias fueron vistas como el epicentro del pensamiento creativo, la innovación en comunicación y el desarrollo de grandes carreras.

Hoy, ese modelo enfrenta una tensión creciente: cada vez más profesionales del marketing y la publicidad encuentran mayor satisfacción, estabilidad y proyección del lado de las marcas que en las agencias.

No se trata de una señal aislada, sino de un cambio estructural en la cultura laboral del sector.

Desde hace años, el mundo creativo ha romanticizado la vida de agencia como un espacio de intensidad, ambición y prestigio. Pero esa narrativa comienza a erosionarse frente a una realidad marcada por desgaste, incertidumbre presupuestal, presión por rentabilidad y modelos operativos que han llevado al límite a muchos equipos.

La pregunta ya no es si existe una fuga de talento de las agencias hacia las marcas, sino por qué ese movimiento se está acelerando.

La historia no es nueva. Ya en 1919, F. Scott Fitzgerald dejó atrás su paso por la publicidad en Nueva York luego de escribir un eslogan para una lavandería. Su decisión respondía a una necesidad que sigue vigente en el presente: encontrar un espacio donde la creatividad no estuviera subordinada por completo a estructuras rígidas, urgencias comerciales y limitaciones operativas.

Ese mismo impulso parece repetirse hoy, aunque bajo nuevas condiciones. Los profesionales del marketing valoran cada vez más entornos donde exista mayor equilibrio entre vida personal y trabajo, perspectivas más claras de crecimiento, estabilidad laboral y un vínculo más directo con la construcción de negocio.

En ese terreno, las marcas llevan ventaja.

Mientras del lado corporativo muchos especialistas visualizan continuidad en sus posiciones y desarrollo interno, en el ecosistema de agencias crece el interés por independizarse, migrar a consultoría o construir trayectorias más autónomas. El dato es revelador porque no necesariamente implica abandonar la industria, sino abandonar el modelo tradicional de agencia.

La crisis no es creativa; es cultural

Durante mucho tiempo, el desgaste profesional en agencias fue normalizado como parte del oficio. Jornadas extendidas, demandas simultáneas, presión por horas facturables, presupuestos recortados y clientes que exigen más resultados con menos inversión han convertido el burnout en un componente casi estructural de la operación.

En muchos casos, el problema ya no radica en la falta de talento, sino en culturas organizacionales que premian la urgencia permanente y castigan la sostenibilidad del trabajo creativo.

A ello se suman factores de mercado que han aumentado la presión: consolidaciones empresariales, fusiones entre holdings, ajustes de presupuesto en marketing, revisión del gasto publicitario y una exigencia constante de eficiencia. El resultado es un ecosistema donde las agencias deben demostrar más valor estratégico al mismo tiempo que enfrentan menores márgenes y plantillas más contenidas.

En ese contexto, el talento empieza a preguntarse si la promesa histórica de la agencia sigue compensando el costo personal y profesional.

Las áreas de marketing dentro de las marcas han evolucionado. Ya no son únicamente espacios de ejecución o coordinación con proveedores; hoy concentran data, estrategia, conocimiento del consumidor, ownership del negocio y una mayor capacidad de decisión sobre tecnología, contenidos y performance.

Eso ha hecho que trabajar del lado de la marca resulte cada vez más atractivo para perfiles creativos, estrategas, planners, especialistas en medios y líderes de comunicación.

La razón es simple: ahí encuentran mejores condiciones para conectar su trabajo con impacto real, con horizontes más estables y con una percepción de mayor seguridad laboral. La compensación no es únicamente económica; también es emocional y profesional.

Para muchos, cambiarse a una marca representa salir de una lógica reactiva para entrar a una lógica de construcción de largo plazo.

La inteligencia artificial amplifica la brecha

La IA ha introducido una nueva capa de tensión en la industria. Su adopción no está siendo leída de la misma manera en ambos lados del negocio.

En muchas agencias, la IA aparece bajo una narrativa defensiva: automatización, reducción de tareas, presión sobre roles tradicionales y temor a que ciertas funciones pierdan valor comercial. En cambio, dentro de los equipos de marca, la tecnología suele entenderse más como una herramienta para acelerar capacidades, optimizar procesos, mejorar insights y escalar la personalización.

La diferencia es crítica.

Cuando una organización interpreta la tecnología como amenaza, genera resistencia. Cuando la interpreta como palanca, genera innovación. Y hoy, en términos generales, las marcas parecen estar construyendo un relato más optimista y pragmático alrededor de la IA que buena parte de las agencias.

Eso también influye en la atracción y retención de talento.

El desafío para las agencias en México y Latinoamérica

En mercados como México y América Latina, donde las agencias compiten además con presupuestos ajustados, alta rotación y estructuras de trabajo todavía muy dependientes de la operación intensiva, este cambio plantea un reto mayor.

La región necesita agencias capaces de reinventar su propuesta de valor no sólo ante los clientes, sino ante su propio talento.

Eso implica revisar de fondo varios aspectos:

1. Cultura laboral.
Las agencias que sigan administrando el desgaste como si fuera un distintivo de alto rendimiento perderán competitividad frente a marcas, consultoras y modelos independientes.

2. Modelo de compensación y crecimiento.
El talento creativo y estratégico ya no sólo busca prestigio; busca proyección, estabilidad y aprendizaje relevante.

3. Integración inteligente de tecnología.
La IA debe ser presentada como una herramienta de empoderamiento creativo y operativo, no sólo como un mecanismo de eficiencia financiera.

4. Rol estratégico ante el cliente.
Las agencias que sobrevivan con mayor fuerza serán aquellas que evolucionen de proveedoras tácticas a socias de negocio, capaces de aportar crecimiento, inteligencia cultural, creatividad con impacto y lectura profunda del mercado.

La migración del talento hacia las marcas no significa el fin de las agencias. Significa, más bien, el fin de una cierta idea de agencia: una donde la intensidad reemplaza a la visión, la operación desplaza a la creatividad y el sacrificio personal se presenta como requisito de pertenencia.

Las agencias siguen siendo fundamentales para el ecosistema de marketing y comunicación. Su capacidad para integrar pensamiento estratégico, ejecución multiplataforma, creatividad y velocidad sigue siendo valiosa. Pero esa propuesta ya no basta por sí sola.

El talento de hoy busca algo más completo: propósito, autonomía, bienestar, herramientas tecnológicas, liderazgo sano y participación en decisiones con impacto.

Si las agencias quieren recuperar atractivo, tendrán que dejar de competir únicamente por cuentas y empezar a competir también por cultura.

La industria publicitaria vive una reconfiguración donde el lado de las marcas gana terreno como espacio de mayor satisfacción laboral, estabilidad y adopción positiva de nuevas tecnologías. Para las agencias, este momento representa una advertencia, pero también una oportunidad.

La verdadera batalla no será únicamente por presupuestos o clientes, sino por construir entornos capaces de atraer al mejor talento en una era donde la creatividad ya no acepta operar bajo modelos agotados.

El futuro de las agencias en México y Latinoamérica dependerá de su capacidad para rediseñar su cultura, elevar su valor estratégico y demostrar que todavía pueden ser el lugar donde las mejores ideas —y las mejores carreras— quieran quedarse.

Version Digital NEO

NEO Experience 311
NEO Experience No. 311

 

Hotel