En un momento donde la inteligencia artificial transforma radicalmente cómo encontramos información en internet, surge un nuevo concepto que está generando debate: la Optimización para Motores Generativos (GEO).
En la era phygital —en donde la frontera entre lo digital y lo físico se ha vuelto cada vez más confusa y hace que vivamos en un estado constante, en el que ambas realidades se entrelazan y se retroalimentan— las marcas ya no compiten solo por atención, sino por conexión emocional.
El GEO (Generative Engine Optimization) está emergiendo como una disciplina fundamental en el marketing digital. Lejos de ser una simple tendencia pasajera, GEO representa una evolución en respuesta al crecimiento de los motores de búsqueda impulsados por inteligencia artificial.
Con la evolución constante de los motores de búsqueda por la integración de inteligencia artificial, muchas empresas se preguntan por qué sus esfuerzos de SEO no están dando resultados. Un análisis reciente revela que el problema no suele estar en los SEO’s, sino en factores estructurales y organizacionales que limitan su efectividad.
En el marketing digital B2B, existe una creencia generalizada: atraer tráfico de búsqueda con alta intención de compra garantiza conversiones. Sin embargo, esta premisa está siendo cuestionada por expertos del sector que advierten sobre los riesgos de esta estrategia limitada.