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Mundial 2026: Oportunidades de negocio más allá de la cancha

Mario Esparza

 

Por. Mario A. Esparza, PR mentor, content hacker e storyteller con más de 19 años de experiencia en estrategias de comunicación, relaciones públicas, contenidos y marketing digital B2B/B2C/H2H para cuentas de tecnología, negocios, healthcare, turismo y consumo, entre otras.

La Copa Mundial de la FIFA 2026 no solo será el torneo más grande en la historia del futbol —48 selecciones, 39 días de competencia y una audiencia potencial de 6 mil millones de espectadores—; será también un catalizador económico sin precedentes para los países que integran Amércia del Norte: México, Estados Unidos y Canadá.

De acuerdo con el informe “Prepárate para el Mundial: nuevas oportunidades para los negocios” de Monitor Deloitte, en México el impacto económico total podría alcanzar los 4,050 millones de dólares, impulsado por dos grandes motores: 

  1. Inversión en infraestructura. El primer motor posiciona al estadio como nodo de activación económica, ya que cada partido funciona como una unidad económica independiente y su impacto dependerá del perfil del visitante, la cartelera y la fase del torneo. 

En esta edición de la justa mundialista se estima la llegada de 836 mil turistas a nuestro país, con un componente internacional capaz de duplicar el gasto promedio por estancia respecto al visitante nacional.

Hotelería, transporte y movilidad concentrarán buena parte de la derrama directa (alrededor de 1,243 millones de dólares). Pero el efecto no será lineal: habrá picos semanales intensos que exigirán planeación por microzonas, precios dinámicos y ejecución operativa milimétrica.

  1. Activación intensiva del consumo. El segundo motor —quizá el más poderoso— es la activación del consumo interno. Dos de cada tres mexicanos planean seguir el Mundial. Esto convierte al torneo en un fenómeno social de alta penetración que detona gasto emocional antes, durante y después del evento.

El hogar será el epicentro de la pasión futbolera: entre 60% y 65% verá los partidos en casa, impulsando la llamada “canasta mundialista” (bebidas alcohólicas y no alcohólicas, botanas, dips y productos complementarios), además de electrónicos. Paralelamente, entre 20% y 25% acudirá a bares y restaurantes, generando ingresos adicionales estimados en más de 560 millones de dólares, distribuidos entre más de 200 mil establecimientos en todo el país.

A esto se suman los FIFA Fan Fest en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, que podrían congregar a 4.2 millones de asistentes. El Mundial, así, se convierte en un ecosistema de consumo extendido y territorial.

Marketing: la oportunidad de crear experiencias memorables

Si el impacto económico depende de capturar consumo incremental, el impacto de marca dependerá de capturar atención significativa.

Para las áreas de marketing, el Mundial 2026 representa una plataforma incomparable para:

  1. Diseñar experiencias omnicanal. El consumidor alternará entre estadio, oficina, fan fest, restaurante, ecommerce y hogar, por lo que integrar activaciones físicas con data digital permitirá personalizar ofertas, extender promociones y sostener la relación postmundial.
  2. Capitalizar el consumo emocional. El Mundial no se vive; se celebra. Las marcas que logren asociarse con momentos de unión —goles, reuniones familiares, celebraciones o rituales previos al partido— podrán construir vínculos afectivos duraderos.
  3. Activar microsegmentos por calendario. No todos los partidos generan el mismo impacto, por lo que las campañas deben alinearse con la intensidad de cada fase, nacionalidades involucradas y horarios clave.
  4. Convertir picos en lealtad. La captura de datos durante el torneo (escaneo de códigos QR, ticket promedio, programas de lealtad, experiencias lúdicas) permitirá transformar el gasto extraordinario en una compra recurrente en el tiempo.
  5. Elevar la experiencia del visitante internacional. Pagos sin fricción, comunicación multilingüe, señalización clara y narrativas culturales que capturen la mente y corazón de los fanáticos, pueden marcar la diferencia entre una compra transaccional y una experiencia memorable.

Sin duda, la evidencia de ediciones previas de la Copa del Mundo muestra un legado turístico sostenido hasta tres años después del evento, con incrementos acumulados superiores al 20% en llegadas internacionales al país anfitrión. Esto confirma que el Mundial no es un pico aislado, sino un acelerador de posicionamiento y marca país.

Hoy, el mensaje para las empresas es claro: el valor de la cita mundialista no está en el volumen, sino en la preparación estratégica. Quien planee por picos de interés, ejecute con precisión y diseñe experiencias memorables, no solo capitalizará 39 días de euforia deportiva; convertirá el Mundial en una plataforma de crecimiento estructural para las marcas más allá del 2026.

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