El influencer marketing entra en una etapa de madurez donde el alcance deja de ser el principal indicador de éxito. En su lugar, emergen variables como la credibilidad, la afinidad y la capacidad de generar acciones reales, obligando a las marcas a replantear cómo seleccionan, colaboran y miden a los creadores en un ecosistema cada vez más orientado a la conversión y al valor tangible.
