2026: cuando la política, el VUCA y los negocios nos obligan a repensarlo todo.
Por: Rick Magaña, CEO de Actnow! Meeting Planner & Marketing Experience - Chair MPI LATAM Regional Council - MPI Sustainability Advisory Council - MPI International Anti-Human Trafficking Committee
Iniciar 2026 en México es hacerlo desde una certeza incómoda: la incertidumbre dejó de ser una excepción y se convirtió en el terreno natural donde operan las empresas. El entorno VUCA —volátil, incierto, complejo y ambiguo— ya no es una etiqueta de moda, es la realidad cotidiana para quienes trabajamos en la Industria de Reuniones, el Marketing, la Comunicación y las Ventas. En ese contexto, la política —nos guste o no— juega un papel cada vez más determinante.
Durante años, muchas organizaciones intentaron separar la operación del negocio del entorno político. Hoy esa separación es simplemente imposible. Las decisiones gubernamentales, los mensajes que emite el país hacia el exterior, la relación con nuestros socios comerciales y la narrativa pública influyen directamente en la inversión, en la confianza del mercado y en la manera en que las marcas se comunican, se reúnen y venden.
La política sí impacta al negocio (aunque no lo queramos admitir)
Arrancar 2026 implica aceptar que el entorno político condiciona presupuestos, prioridades y tiempos. Lo vemos en la reducción de tiempo de planeación, en la cautela de las marcas, en la exigencia de resultados más rápidos y medibles. La Industria de Reuniones lo vive de primera mano: eventos que se confirman más tarde, decisiones que se toman con mayor cautela y organizadores internacionales que evalúan no solo infraestructura, sino estabilidad, narrativa y certidumbre.
Lo mismo ocurre en marketing, comunicación y ventas. En un entorno políticamente sensible, las marcas cuidan más lo que dicen, cómo lo dicen y dónde lo dicen. La reputación se vuelve un activo tan valioso —o más— que el presupuesto.
VUCA: el nuevo punto de partida
Hablar de VUCA en 2026 ya no es diagnóstico, es punto de partida.
La volatilidad obliga a cambiar planes sobre la marcha.
La incertidumbre acorta estrategias.
La complejidad multiplica actores, canales y regulaciones.
La ambigüedad hace que muchas decisiones se tomen sin información completa.
Ante esto, seguir operando con modelos rígidos es una receta para la frustración. Las industrias de reuniones, marketing, comunicación y ventas están obligadas a ser más ágiles, más integradas y, sobre todo, más estratégicas. Ya no se trata solo de ejecutar bien, sino de leer el contexto correctamente.
Reunirse, comunicar y vender ya no son actividades aisladas
Uno de los grandes aprendizajes que nos deja este entorno es que las industrias ya no pueden operar en silos. La Industria de Reuniones dejó de ser únicamente logística y hospitalidad; hoy es una plataforma de relacionamiento, narrativa y negocio. Un evento bien diseñado genera posicionamiento, engagement y oportunidades comerciales reales. Marketing, comunicación y ventas encuentran en las experiencias presenciales o híbridas un espacio clave para construir confianza en tiempos donde esta escasea. En un entorno político complejo, estar de cara a cara vuelve a ser estratégico.
México: entre la resiliencia y la oportunidad
México tiene fortalezas evidentes: talento, creatividad, infraestructura, conectividad y una posición geográfica privilegiada. Pero 2026 exige algo más que resiliencia. Exige visión.
Tenemos la responsabilidad de dejar de presentarnos como un gasto discrecional y asumirnos como lo que somos: industrias estratégicas que generan inversión, empleo, transferencia de conocimiento y reputación país.
Eso implica hablar con datos, con impacto económico medible y con una narrativa alineada al desarrollo, la competitividad y la innovación. En un entorno político complejo, quien no sepa comunicar su valor corre el riesgo de desaparecer del radar.
Liderar en la incertidumbre
El verdadero reto de 2026 no es la política ni el VUCA; es la falta de liderazgo para enfrentarlos. Liderar hoy implica anticipar escenarios, tomar decisiones con información incompleta y entender que la comunicación, la experiencia y la venta son parte de una misma ecuación.
Las organizaciones que integren reuniones, marketing, comunicación y ventas bajo una visión estratégica común no solo resistirán el entorno, sino que saldrán fortalecidas.
Una convicción personal
Creo firmemente que en tiempos complejos reunirse, comunicar y vender no pierden relevancia; se vuelven indispensables. Porque cuando el contexto se fragmenta, el encuentro genera sentido. Cuando el mensaje se distorsiona, la comunicación construye confianza. Y cuando el mercado duda, la experiencia bien diseñada convence.
2026 no será un año fácil. Pero puede ser un año decisivo para quienes entiendan que la incertidumbre no se evita: se gestiona y se lidera.

