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La factura emocional de enero: Blue Monday, burnout y rotación en México

Blue Monday

 

La tercera semana de enero suele ser un espejo incómodo para las organizaciones: regresan los equipos, se reactivan pendientes y aparecen señales de desgaste que en diciembre quedaron escondidas detrás del cierre. También vuelve a la conversación el “Blue Monday”, etiqueta popular asociada al tercer lunes de enero —este 2026 el 19 de enero— y que recuerda que el arranque del año es cuando muchas empresas confirman si su cultura de trabajo es sostenible o si está empujando a la gente al límite.

Lo que se asoma es un fenómeno cotidiano: el “Monday blues”, esa resistencia emocional al pasar del descanso a la exigencia laboral. En enero, el regreso a la operación suele intensificar tensiones de inicio de semana y sensación de saturación, sobre todo cuando se combinan pendientes acumulados, poca claridad de prioridades y baja percepción de control sobre la agenda. Cambios en el sueño del fin de semana, exceso de pantallas la noche del domingo y cargas mal distribuidas amplifican el malestar.

Los datos de salud pública reflejan una percepción real: de octubre de 2024 a junio de 2025, el ISSSTE otorgó 181,021 consultas en su Programa Integral de Salud Mental, concentradas principalmente en ansiedad (55.2%) y depresión (26.4%). En población general, Ensanut 2022 estimó que 16.7% de las personas adultas en México presentaron sintomatología depresiva, con una prevalencia especialmente alta en adultos mayores (38.3%).

En el trabajo, el deterioro de la salud mental rara vez aparece como una sola línea del presupuesto, pero se dispersa en ausentismo, errores, fricción entre equipos, baja productividad y mayor uso de servicios médicos. El termómetro más visible es la rotación: la Encuesta de Compensación de Aon reporta que México cerró 2025 con una media de 30.8% en personal sindicalizado y 15.1% en no sindicalizado. El mercado liga permanencia con bienestar: OCC señaló en 2025 que la seguridad y salud laboral influyen en la decisión de quedarse para 6 de cada 10 colaboradores, y que 38% se siente expuesto a riesgos psicosociales como estrés, ansiedad o burnout.

Un estudio reciente de la aseguradora Sofía encontró que, aunque la mayoría de líderes reconoce el bienestar como clave para retener talento, persisten frenos para actuar: 80% menciona el costo de medidas preventivas, 64% duda poder medir el retorno y 31% teme la complejidad administrativa ligada a seguros médicos.

Para María José Villa, People & Culture Manager de Sofía, enero exhibe lo que no se atendió a tiempo. La salud mental impacta la continuidad, la permanencia y la capacidad de ejecución. En México existe un marco que obliga a identificar y prevenir riesgos psicosociales y a promover un entorno favorable (NOM-035). Por eso, no se gestiona con mensajes inspiracionales, sino con procesos, prioridades claras y acceso oportuno a la atención. En un mercado con alta rotación por ansiedad y depresión, la salud mental es una variable de competitividad.

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