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Tendencias 2026: Cómo las marcas reconfiguran las tradiciones para fortalecer el vínculo emocional con las audiencias

Lala Reyes

 

En el inicio de 2026, se consolida una tendencia estratégica en el ámbito del marketing experiencial: la apropiación y resignificación de celebraciones tradicionales para generar vínculos emocionales profundos entre las marcas y las familias mexicanas. Esta estrategia no solo busca aumentar la recordación de marca, sino construir narrativas culturales que conecten con los valores y hábitos del consumidor.

Uno de los movimientos más representativos de esta tendencia se observa en las activaciones ligadas a la festividad del Día de Reyes, donde diversas marcas del sector alimentos han estructurado iniciativas que van más allá de la promoción de productos. Lo relevante no es el producto en sí, sino la experiencia construida alrededor de él: espacios compartidos, dinámicas participativas, ambientaciones simbólicas y, sobre todo, un discurso emocional alineado con la identidad nacional.

Del producto a la experiencia: una evolución estratégica

La transformación de puntos de venta en espacios temáticos con atmósferas cálidas, actividades interactivas y acciones sensoriales (como degustaciones y ambientaciones que apelan a la nostalgia) refleja un cambio estructural: la marca ya no solo se posiciona como proveedora de bienes, sino como facilitadora de momentos significativos.

Por ejemplo, se han visto unidades móviles recorrer zonas estratégicas de grandes ciudades, ofreciendo actividades lúdicas con contenido educativo relacionado al origen de los productos y su impacto ambiental. Este tipo de acciones, aunque basadas en el intercambio promocional, están diseñadas para reforzar mensajes de responsabilidad social y consumo consciente.

Asimismo, tiendas físicas han sido intervenidas con recursos visuales, instalaciones fotográficas y experiencias de consumo colaborativo que buscan resignificar rituales tan íntimos como el “chopeo” del pan en bebidas tradicionales. Esta estrategia no solo rescata una práctica cotidiana, sino que la eleva al plano de lo memorable, enmarcándola dentro de un relato de pertenencia y comunidad.

Activaciones regionales como anclaje cultural

Otra dimensión destacable es la territorialización de estas experiencias. Las acciones no se concentran exclusivamente en la capital, sino que se despliegan en ciudades clave del norte del país, adaptando el concepto a contextos regionales y generando una sensación de cercanía más auténtica. Esto demuestra una comprensión avanzada de la segmentación geográfica y la necesidad de diversificar los puntos de contacto.

Reflexión final de Andrea Zavala, Gerente Sr. Masterbrand Lala.

Este tipo de iniciativas ejemplifican cómo el marketing contemporáneo, especialmente en sectores tradicionales como el alimentario, está migrando hacia un enfoque centrado en la creación de comunidad. Al conectar con fechas simbólicas y resignificar prácticas culturales, las marcas logran amplificar su relevancia y establecer una narrativa emocional que favorece la lealtad.

Para 2026, la clave no será solo estar presente en la mente del consumidor, sino en su mesa, en su memoria y en sus rituales cotidianos. En este sentido, las colaboraciones estratégicas y la inversión en experiencias locales se perfilan como herramientas esenciales para ganar terreno en la nueva economía de la atención emocional.

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